miércoles, 5 de octubre de 2011
CUENTO
MUÑECA DE TRAPO, CON CRISTALES Y SEMILLAS DE AMOR
Gaby
he buscado en mis baúles y cajas y en los closet alguna cosa que me sirva para hacerte un regalo por el día de tu
cumpleaños y no he encontrado nada así que decidí, hacerte una muñeca. Pero
ahora he tropezado con un segundo problema: ¿De que materiales la hago?.
Pues bien. Le pedí un rayito de luz al Sol
para hacerle sus trenzas y que siempre su pelo estuviera reluciente. Con una
gota de la sangre de mi dedo le pinté su boquita roja y coloqué cristales refulgentes en sus ojos
para que nunca su lágrima se notara.
Entonces
encontré la blusa rosada que vestí el día que naciste y con la que te cargué por primera vez y sobre
esa tela pinté y corte los brazos y las
piernas de nuestra muñequita.
¿Y
su barriga? ¡Ja, Ja!. Parece una niña barrigona. La formé con una naranja que
es el fruto que le da “punto” a las cosas de la vida.
Las
naranjas podrá ser dulce o agria, pero siempre están llenas de semillas y estas
son las que garantizan que nazcan nuevos árboles y los azahares que luego serán las flores que servirán para adornar tu
cabeza. Además de su árbol puedes obtener sombra y también nos será útil para hacer esta muñeca que ya esta lista.
Ahora
nos falta ponerle nombre y entonces me le acerqué y le pregunte:
“¿Quieres
llamarte Gabriela?” Y vi como se le
empañaron sus cristales de sus ojos y rápidamente le dije: “ No, no te
preocupes te pondré Daniela” y su boquita se cerró, de una vez y me alarmé.
Entonces
pensé: “Ya sé esta muñeca quiere llamarse como su abuela: ¡Maritza!, pero no, la muñequita se enojó. Cerró sus
ojos y no pude hablar con ella.
Ya
se estaba haciéndose tarde y yo quería
que tú amanecieras el día 31 de julio
con tú nueva muñeca y por eso me
apresure y le dije bajito: -“muñe, muñe seguro quieres un nombre mágico”: ¿Te
gustaría llamarte Nieta del Sol? Y vaya alegría.¡ Subió los bracitos rosados y
comenzó a saltar!
Casi
no me daba tiempo a advertirle que se
podía dañar. Que estaba creada con materiales diversos y delicados. No pasó un
segundo y la naranja rodó de su
barriguita y entonces la telita rosada se descocieron y sus piernas quedaron
sueltas. Yo sujetaba aquí y allá y trataba
de enmendarlo todo, pero vi como la gota de mi sangre se corrió y le desdibujó
la sonrisa.
Yo
tan triste la tome por las trenzas y fue
cuando una luz inmensa lo envolvió todo
y cuando volvimos a tener razón de lo
que nos rodeaba había llegado la noche y miré hacia el cielo y divisé ocho luceros y reparé en que los cristales no
estaban entre los materiales y una voz suave me dijo:
“Abuela
gracias por hacerme vivir-como un juguete- unas horas”. Esas estrellas son ocho, número igual a los años que cumplirá
Gabriela y desde hoy serán los ojos de la
Luna. Fue el regalo que el Sol le hizo a
Gaby para que siempre, de noche y de día,
te recuerde.
La
nieta del Sol
Feliz Dia
Feliz Dia
tú
Abuela
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